Reseña de Bibere Vivere de Zarach Llach

Vengo de un tiempo de magia y honor, donde el valiente es quien sigue a su corazón…

Así nos inicia Zarach Llach (Castellón, 1990) en su particular paseo por el año 1156, en Beersborugh, Inglaterra. Simon Barrel (Barril – llamado así porque a su padre se le cayó en un barril de cerveza nada más nacer), es el hijo del tabernero: un muchacho simpático, alegre y algo borrachín, que llega cabizbajo a casa por haber perdido el concurso de elaboración de cerveza del pueblo.

Lo que oculta Simon, es que su tristeza no se debe solo a haber perdido el concurso y que toda la fama y la gloria se la haya llevado Sewal, sino que esa derrota lo ha invisibilizado a los ojos de Aline, la muchacha que lo tiene secretamente enamorado.

Es entonces cuando nuestro protagonista conoce la historia de Villabirra, la fuente de la mejor cerveza que existe, y que hizo brotar en Broceilande el mago Merlín, antes de ser vencido por su discípula, Nimue. Cuando Merlín cayó, la fuente se secó y solo volverá a brotar una vez la hechicera sea derrotada.

Movido por un amor digno de un cuento de hadas, Simon Barrel se embarca en la loca aventura de derrotar a la Dama del Lago y conseguir la receta de la fuente de Villabirra, para así ganar el certamen de elaboración de cerveza y enamorar a Aline.

En su camino se echará unas juergas de leyendas con un grupo de vikingos que afirman que ‘controlan’, surcará tormentas embravecidas por dioses normandos, descifrará una antigua profecía, beberá de un caldero que le hará soñar, conocerá a un ladrón de vino y cerveza, se confesará, cantará y bailará con un grupo de goliardos y escuchará llorar a la mismísima reina de Francia con el fin de derrotar a Nimue y resucitar Villabirra.

Una lectura muy amena, el libro es muy cortito (unas 110 páginas), con un lenguaje sencillo que recuerda mucho al de las fábulas y al de los cuentos. La trama es bastante lineal y predecible y los personajes son por lo general, llanos, pero hay que tener en cuenta de que se trata de un estilo muy folklórico (no confundir con folkoholico) y, por lo tanto, no da a lugar a tramas excesivamente elaboradas ni a personajes muy desarrollados.

Precisamente este tipo de formato es el que lo hace un libro tan divertido y, personalmente, relajante. No tienes que concentrarte excesivamente para seguir la lectura, ni buscarle tres pies al gato, ni tampoco comerte el tarro porque esté personaje ha dicho lo esto y lo otro. Tampoco tiene un trasfondo filosófico de esos que te dejan sin dormir por las noches. No, es un libro y punto, una historieta entretenida para pasar el rato sin necesidad de ensimismarse como si estuvieras haciendo un examen. Puedes leer en un espacio relajado, sin presión y sin prisas y distrayéndote con las pequeñas cositas de la vida para luego volver a reunirte con Simon y su pandilla.

Una de las cosas que más me ha gustado de la historia es el formato cuento: «él ya sé qué va a pasar esto, pero tengo tantas ganas de que pase que voy a avanzar hasta llegar a ese punto» y, por lo tanto, lees con ese cosquilleo en el estómago permanente que te dura todo el libro.

Algo que no me ha gustado mucho (lo siento, tenemos que decirlo todo) es la trama del amor romántico, muy de princesa Disney, es muy bonito que el muchacho recorra media Europa para impresionar a su dama, pero en el siglo XXI, la mayoría de las mujeres ya no nos creemos ese cuento… Y oye, si hay que atravesar Broceliande para encontrar Villabirra, pues se atraviesa.

En mi humilde opinión de lectora, recomiendo este libro para una tarde de verano en la piscina o en la playa, (a poder ser con una cervecita fresquita en la otra mano) o, ¿por qué no? Encerrados en casa con el aire acondicionado a tope para descansar un ratito de tanto calor. El libro es rápido y bastante adictivo, así que en un par de tardes os lo habréis terminado.

También os animo a leerlo más de una vez y luego escuchar el disco entero siguiendo el orden de los capítulos de la novela, para que tome más fuerza la historia y comprendáis mejor las motivaciones de los personajes. En mi experiencia, por ejemplo, mientras lo leía la primera vez estaba pensando en las canciones y se me pasaban detalles por alto, que luego retomé en la segunda lectura.

También es verdad que, mientras escuchéis el repertorio tras haber leído el libro se os escaparán más de un: «¡Anda! Ahora entiendo esto».

Si todavía no tenéis ni la novela ni el disco de Bibere Vivere, podéis comprarlos ambos en la tienda de Lèpoka Bandcamp, aquí os dejamos los enlaces:

NOVELA BIBERE VIVERE

PACK NOVELA + CD BIBERE VIVERE

Gracias por habernos regalado este ratito de lectura, Zarach, esperamos que no sea el último. Estamos deseando ver que nos traerá 2020 y el nuevo disco.

Bibere Vivere

¡Qué os folken!

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